Tuesday, May 11, 2010

La Sevilla mía

Una foto que saqué del Torre del Oro. Hay muchas razones porqué esa foto es una representación de la Sevilla mía. Primero, me gusta mucho el Río Guadalquivir. Me siento cerca del río muchas veces con mis amigas y también me gusta andar en el sendero al lado. Todas las cosas en la foto son cosas que veo cada día porque vivo en Triana, cerca de la Avenida de la República Argentina.

Aquí, he aprendido agradecer el ambiente. Sevilla es un lugar muy bello pero más que eso es un lugar con mucha historia. La catedral es impresionante (y una de las más grandes del mundo); la Universidad de Sevilla era un edificio industrial en el siglo XVIII y estaba rodeado por un faso; y ¡yo tenía la oportunidad vivir aquí!

Hay que anotar que la foto está sacado de arriba. Es un poco cursi pero durante esta experiencia he tenido que afrontar desafíos nuevos como: vivir con unas familia que no conocí, hablar con personas en mi vida cotidiana que tenían una lengua materna diferente, planear viajes y encontrar cosas en la ciudad. La foto significa que he hecho todo de esto; he subido a la cima.

Los otros

Mucha gente inmigra cada año esperando que su situación económica mejore. Conseguir una buena educación para sus hijos es tan solo otra ventaja añadida. Sin embargo, en los colegios andaluces, los alumnos inmigrantes tienen que enfrentarse a retos tanto académicos como sociales.



Traduccion: Sara Fernandez

La habitación está oscura. Hay una conversación y risas. Un bebé ríe inocentemente. De repente, el telón se abre y la multitud enmudece. Veinte niños permanecen en filas, cantando una canción sobre árboles al mismo tiempo que imitan sus movimientos. Se paran a menudo para mirarse unos a otros y recordar así los pasos. Dos avanzan al frente, una de ellas sosteniendo la bandera de China. La otra dice, respirando hondo: “Mi padre es de Valladolid y mi madre de Sevilla y yo soy china. Algunos niños me llaman ‘China’, pero eso es lo que soy. El profesor dice que ellos no son tan inteligentes o guapos como yo”. La multitud aplaude con entusiasmo. “Larga vida a China”, grita ella y sus compañeros la vitorean. Las dos chicas se abrazan antes de volver a la fila.

Ésta es una escena de la obra de teatro Mi clase es multicolor, interpretada por los alumnos de segundo de primaria del colegio Pedro Garfias en junio de 2008. La obra fue escrita y dirigida por la profesora Victoria Sesé Hontanilla. El resto de la obra continúa de la misma forma: estudiantes de Nigeria, Rumanía y Colombia se convierten en el centro de atención, al dar su pequeño discurso que termina deseando una larga vida a su país correspondiente.

Con más de 675.180 estudiantes extranjeros registrados en marzo de 2010, Andalucía es la tercera comunidad autónoma de España con mayor número de inmigrantes. En octubre de 2009, solamente en Sevilla había 11.000 niños extranjeros escolarizados, procedentes en su mayoría de Marruecos y Sudamérica.

El colegio de educación infantil y primaria Pedro Garfias acoge a algunos de estos estudiantes inmigrantes. Se encuentra en un vecindario bastante diverso, en Las Golondrinas, en el barrio de la Macarena, donde “Hay un alto porcentaje de familias inmigrantes. Tiene fama de eso, pero el vecindario es muy diverso”, explica Abdelaaziz Oudidi, el mediador intercultural del colegio. Abdelaaziz se trasladó a España en 1991 para terminar su doctorado, y después decidió quedarse y formar una familia.

Abdelaaziz calcula que de los 300 a 400 estudiantes, entre 30 y 50 provienen de familias inmigrantes, aproximadamente el 10% de la población estudiantil. La mayoría son latinoamericanos y tan solo 5 ó 6 proceden de Marruecos. Sus problemas son los mismos que tiene cualquier otro estudiante cuando va a un colegio nuevo, señala Abdelaaziz. “Algunas veces no conocen la lengua, pero como son jóvenes la aprenden rápida y fácilmente”.

Eduardo Rico Villada de 18 años se mudó con su familia de Bogotá a Sevilla hace nueve meses. “En Colombia no teníamos futuro ni tampoco dinero”, comenta Eduardo. “Allí teníamos también problemas con la guerra. Mi primer día de clase fue horrible, porque no conocía a nadie y estaba solo”, recuerda Eduardo con cara de inocencia. Él va al instituto Ramón Carande donde el 8% de los estudiantes son de otros países.

El centro escolar se encuentra cerca de su barrio, Las Tres Mil Viviendas, ubicado en el sur de Sevilla. “La gente que vive allí siempre mira a mi familia como si fuesen distintos, como dos partes distintas”, señala Eduardo. Las Tres Mil Viviendas, en el Polígono Sur, es un barrio muy conocido debido a la población gitana. La situación de Eduardo es irónica, ya que él se siente rechazado en una vecindad a la que no dan la bienvenida muchos sevillanos.

Pese a ello, Eduardo cree que la situación en Sevilla es mejor que en Colombia. “Aquí el colegio es gratis y hay mucha ayuda para los inmigrantes, especialmente para los latinos”, comenta Eduardo, aunque no ha recurrido a esta ayuda personalmente.

En Andalucía hay muchos programas dedicados a la integración de inmigrantes en la sociedad española. El gobierno autónomo aprobó el primer Plan Integral para la Inmigración en Andalucía en 2002.Un segundo Plan se llevó a cabo desde el año 2006 al 2009, con un presupuesto de 1.400 millones de euros. El tercero se instauró en marzo de 2010 y seguirá en vigor hasta 2014, aunque la cantidad que se va emplear todavía está por determinar.

El plan ayuda a los inmigrantes en 11 áreas, siendo la educación una de ellas, con el objetivo de crear “un clima social de convivencia, respeto y tolerancia... no solo en el ámbito educativo sino también en las comunidades de vecinos”.

No obstante, esta política no ha ayudado siempre a mejorar el clima social, como es el caso de Eduardo en Las Tres Mil. “Hay mucha gente que piensa que está bien que vivamos allí, pero los jóvenes, la mayoría gitanos, siempre me molestan. Estoy asustado pero no puedo exteriorizarlo porque entonces pensarían que soy tonto”, afirma Eduardo.

En enero de 2010, un estudio llevado a cabo por la profesora Antonia Olmos Alcaraz del Departamento de Antropología de la Universidad de Granada demuestra que hay “un nuevo racismo” hacía los estudiantes inmigrantes en el aula. Se les ve como algo negativo, como “un problema”. “Algunas personas opinan que los estudiantes inmigrantes interfieren en las clases normales”, apunta Abdelaaziz.

“La exclusión social no es un problema en el colegio Pedro Garfias porque los alumnos todavía no pueden percibir las diferencias entre ellos”, añade el mediador intercultural. “Sin embargo, en situaciones sociales, los grupos se forman de manera discriminatoria. Por ejemplo, en el parque, los latinoamericanos permanecen en un grupo mientras que los africanos se reúnen en otro distinto”.

Para muchos, esto es una forma de autodefensa. “No me gusta que la gente, por lo general, se junte con otras personas como ellos… Pero, por ejemplo, yo soy latino y llegué nuevo; si no hubiese otros latinos en el colegio, no sé lo que haría”, comenta Eduardo. Aunque él tiene algunos amigos españoles, la mayoría de sus amigos son de Ecuador, Paraguay, Perú y Argentina.

“Mi vida aquí ha mejorado”, comenta Eduardo, “pero para otros amigos no ha sido así. Siguen peleándose con los gitanos y los españoles. Quieren asustarnos y hacer que nos marchemos, pero yo soy latino y me siento orgulloso”.

Los alumnos de segundo de primaria del Pedro Garfias parecen tener la solución. Tal y como la obra se acerca al final, un grupo de estudiantes dice: “Todos somos iguales en el interior, pero si hay problemas todos cantamos esta canción: ‘amigos… sí, peleas… no’”. El canto termina. El público aplaude mientras los estudiantes se abrazan unos a otros.

Wednesday, May 5, 2010

Todas las cosas se van

Mi vida aquí ha sido como un sueño. El fin de semana pasado, fui a Lagos, Portugal con unas de mis amigas. Al principio, antes de decidir ir, estaba pensando, “¿Debo ir? Tengo trabajo para mis clases...” Pero mi amiga no me dio una opción y mis amigas que han estudiado aquí el semestre pasado dijeron que eran el viaje que han gustado más que todos los otros. Entonces yo fui y estoy muy alegre por eso. Las playas eran bellísimas y conocí a unas personas amables. Fuimos a tres playas diferentes en las tras días que estábamos allí. También fuimos a mirar a la puesta del sol. Había muchísimo aire pero valía la pena. La noche era despejado y perfecto. Fue mi último viaje del semestre y podía pedir más.

Aquí, he aprendido que los estudios no son todo. Es decir que estudiar no es la cosa más importante de la vida. No estoy diciendo que no hay ningún valor en estudiar, porque claramente no es verdad. Es sólo que he trabajado duro por toda mi vida. En España, me di cuente que es posible, y mejor, trabajar y disfrutar – las dos cosas. También, pienso que he tenido menos trabajo aquí pues tengo más tiempo libre para disfrutar con amigas. Pero esta actitud es algo que me voy a recordar cuando regrese a los Estados Unidos. Siempre he sido competitiva en escuela pero, ¿con qué fin? Es necesario mantener notas aceptables pero no tienen que ser sobresalientes (lo siento, Mamá y Papá J).

En relación con los Estados Unidos, el sábado pasado mi hermana fue al baile del colegio (junior prom; hay dos en la escuela secundaria en nuestra ciudad). Ella es en su tercer año en la escuela y fue con su novio que es en su cuarto año. Él nació en Cádiz y asistió a una escuela en Gibraltar por unos años. Ha visitado a Sevilla unas veces y le dio a mi hermana unos consejos para mí, como que no debo ir muy lejos del centro de la ciudad. Ellos empezaron su relación cuando estuviera aquí; es una coincidencia buena. Dioni dice que cuando ellos se casen, voy a regresar mucho a España. Con diecisiete años, ¡espero que mi hermana no esté pensando en eso!

Estaba muy sorprendida cuando viera a las fotos del baile. Ella y yo nos parecemos mucho ahora, mucho más que antes. Ella tiene pelo moreno y rizado pero tenemos la misma cara. También tenemos las mismas expresiones y peculiaridades. Somos gemelas con una diferencia de cuatro años entre nuestras edades. La echo de menos. Ella siempre me entiende.

Thursday, April 22, 2010

The Others

Many people immigrate each year hoping to improve their economic situation. Getting a good education for their children is an added bonus. But in Andalusia’s schools, immigrant students are faced with challenges, both academic and social.

The room is dark. There is conversation and laughter. A baby giggles. All of a sudden the curtains open onstage and the crowd grows silent. Twenty children stand in rows, singing about trees and making tree-like movements. They pause often and look at one another to remember the steps. Two walk to the front, one holding the Chinese flag. The other speaks, taking deep breaths. “My dad is from Valladolid and my mom is from Seville and I am Chinese. Some kids call me ‘China,’ but it is what I am. The professor says they aren’t as smart or pretty as I am.” The crowd claps enthusiastically. “Long live China” she shouts, and the other kids cheer. The two girls hug before running back to their rows.

This is a scene from the play My Class is Multicolor, put on by second graders from the school Pedro Garfias in June 2008. It was written and directed by teacher Victoria Sesé Hontanilla. The rest of the play continues in the same manner, spotlighting students from Nigeria, Romania and Colombia, each brief monologue ending by wishing a long life to a particular country.

With 675,180 registered foreigners as of March 2010, Andalusia is the region of Spain with the third-greatest number of immigrants. As of October 2009, in Seville alone there were 11,000 kids from abroad in the school system, primarily of Moroccan and South American origin.

Pedro Garfias Elementary and Primary School is home to some of these immigrant students. It is located in a diverse neighborhood, Las Golondrinas, in the district of Macarena. “There are a large percentage of immigrant families. It has a lot of fame for this, but the neighborhood is very mixed,” says Abdelaaziz Oudidi, the intercultural mediator of the school. Abdelaaziz moved from Morocco to Spain in 1991 in order to complete his doctorate; afterwards he elected to stay to raise a family.

He estimates that out of the 300 to 400 students, between 30 and 50 come from immigrant families, roughly 10 percent of the school’s population. The majority is of Latin American origin, and five or six of them came from Morocco. Their problems are similar to those that any student has when going to a new school, Abdelaaziz says. “Sometimes they do not know the language, but they can learn very quickly since they are so young.”

Eduardo Rico Villada, 18, moved with his family from Bogotá to Seville nine months ago. “In Colombia we didn’t have a future; we didn’t have money,” says Eduardo. “There, we also had problems with war. My first day of school was horrible, because I didn’t know anyone; I was there alone,” a wide-eyed Eduardo remembers. He attends Ramón Carande High School, where 8 percent of students are from other countries.

The classroom is in close proximity to Eduardo’s neighborhood, Las Tres Mil Viviendas, located in the south of Seville. “The people that live there always look at my family as something different — like one part and another,” says Eduardo. Las Tres Mil Viviendas, in the Polígono Sur sector, is widely known for its gypsy population. Eduardo’s experience is ironic, since he feels rejected in a neighborhood that is not itself welcomed by many Sevillians.

Regardless, Eduardo feels that the situation is better in Seville than in Colombia. “Here school is free, and there is a lot of help for immigrants, for Latinos,” he says, though he has not personally utilized this assistance.

Many programs exist in Andalusia to integrate immigrants into society. The autonomous government passed the first Integral Plan for the Immigration in Andalusia in 2002. A second plan was put into action for the years 2006-2009, with a budget of 1,400 million euros. The third was installed in March 2010 and will continue through 2014; the amount to be used is yet to be determined.

The plan aids immigrants in 11 areas, education being one, with the goal of creating “a social climate of coexistence, respect and tolerance… not only in the educational community but also in the neighborhood.”

But this policy has not always improved the social climate, as Eduardo suffers it in Las Tres Mil. “There are people there who think it is fine we live there, but the younger people, many gypsies, always bother me. I am scared, but I can’t show them because then they would think I was a stupid man,” he says.

A study conducted in January 2010 by professor Antonia Olmos Alcaraz of the Department of Anthropology at the University of Granada shows that there is a “new racism” towards immigrant students in the classroom. They are viewed negatively as “a problem”. “Some people think that immigrant students interrupt the normal class,” says Abdelaaziz.

“There is not an issue with social exclusion at Pedro Garfias because the students don’t yet perceive the differences between each other,” the intercultural mediator adds. “However, in social situations, groups are formed in a discriminatory manner. For example, in the park, Latin Americans stand in one group and Africans in another.”

For many, this is a way of self-defense. “I don’t like that people normally associate with others like themselves… But, for example, I came here as a new Latino, and if there weren’t other Latinos in my school, I wouldn’t know what to do,” Eduardo says. Though he is friends with some natives of Spain, the majority of his friends come from Ecuador, Paraguay, Peru and Argentina.

“Life here has improved for me,” Eduardo comments, “but for other friends, it hasn’t. They continue fighting with the gypsies and Spaniards. They want us to be afraid and to run, but I am Latino and I am proud.”

For the second grade students at Pedro Garfias, there seems to be a simple solution. As the play comes to a close, a group of the students say, “We are all equal on the inside. But if there are problems, we sing a song: ‘friends…yes, fighting…no.’ ” The singing ends. There is applause from the audience as the students take turns hugging each other.

Tuesday, April 20, 2010

Reflejos y planes

Estoy aquí en Sevilla solamente un mes más. Menos. No puedo creerlo. Ahora estoy haciendo todas las cosas que quiero hacer antes de irme. Hace una semana y unos días que fui al Real Alcázar y también a la catedral y la giralda. El Real Alcázar parece muy pequeño afuera, pero en realidad es grandísimo. Los jardines eran preciosos y pudiera quedarme allí por muchas horas. Pienso que no debería pagar como estudiante pero valía el precio.

Me gustaban la catedral y la giralda también. Cada día los paso pero nunca había entrada. Había mucho aire el sábado que fui pero también hacía sol y los vistos eran increíbles. Saqué muchas fotos. Vi al sepulcro de Cristóbal Colón. Pues cuando este probado con las pruebas de DNA que en realidad es el cuerpo de Colón, podré decir que he visitado a su sepulcro.

No puedo creer todo lo que he hecho en los últimos meses. Recuerdo cuando estaba en el aeropuerto de Sevilla con 2 chicas que conocí en el avión. No podía controlar las maletas muy fácilmente y casi tenía que esperar más que una hora para otro autobús pero había solo un espacio más para mí.

Conocí a mis compañeras de cuarto y no sabía que pensar de ellas, aunque ahora son dos de mis amigas mejoras aquí en España. Si no estuviéramos en el mismo cuarto y grupo, todo sería diferente. Una profesora me preguntó si creo en un destino determinado. Dije que no lo creo pero pienso que las cosas ocurren por alguna razón y si algo debe ocurrir, ocurrirá.

Tengo una lista con otras cosas que quiero hacer. La próxima: subir el Torre del Oro.

"Barcelona World Race"

Se puede ver las palabras en muchos lugares. Pero, ¿qué significa la frase? He tratado de mostrarla a mi familia española muchas veces. Siempre está en la esquina de la televisión durante los anuncios, pero cuando uno de ellos la mira, la frase se desaparece. Ha ocurrió más que veinte veces; estoy seguro que ellos piensan que estoy loca.

Otro día, estaba en la clase de literatura de Sevilla. ¡La frase era en la botella de agua de mi compañera de clase! Le pregunté que significa la frase. “No sé,” ella respondió, encogiéndole los hombros. Les pregunté a los otros miembros de mi grupo. “No sé,” dijo cada uno. Pero, ¿por qué no tienen ganas de saber? pensaba yo. Estaba preocupada.

Cada vez que tenía acceso al Internet se me olvidaba buscar la frase. Pero la he buscado y ¡ahora quiero compartir la información con el mundo!

Es una competición de barcos. Había nueve barcos en la primera competición que tuve lugar en los años 2007 a 2008. El ganador dio la vuelta al mundo en noventidos días. La segunda competición empezará en diciembre de 2010. Se llama “Barcelona World Race” porque termina en Barcelona. Y, ¡ya está!

Tuesday, April 6, 2010

Una Mirada al Instituto Ramón Carande y al barrio Polígono Sur


El gran mural pintado junto a la puerta de entrada del Instituto de Enseñanza Secundaria Ramón Carande está desconchando. El mural representa el rostro del insigne geógrafo y humanista sevillano del siglo XX que da nombre al instituto y éste se encuentra situado en la calle Alfonso Lasso de la Vega, en la linde del Polígono Sur, o Tres Mil Viviendas, barrio marginalizado y pobre de la periferia sur de Sevilla.

Antes de entrar en el edifico atravesamos un jardín casi abandonado. Un gato negro baja por las escaleras. Entramos en una aula en la que hay una pizarra grande, unos cuantos pupitres, algunos ordenadores y ocho estudiantes que están ahí esperándonos a nosotros. Conversamos con Francisco Borrego Velo, de quince años y que luce para la ocasión una chaqueta de chándal de color verde vibrante. También lleva un piercing sobre su labio superior. Gabriel Amat Ruiz, tiene dieciséis años y, a juzgar por su indumentaria de hoy, también le gustan los chándals. Lleva grandes aretes cuadrados en las orejas.

Francisco y Gabriel tienen mucho en común. A veces se miran el uno al otro y cuchichean y se ríen. Los dos tienen novia, Carmen y Minerva, con quienes pasan mucho de su tiempo libre. Tras ellas están los videojuegos. A Francisco y a Gabriel les gusta estudiar pero coinciden en que sus estudios son difíciles. Hoy prefieren que les hablemos sobre Estados Unidos y la vida allí. Gabriel piensa que es un lugar “bonito” que quiere visitar algún día.

Los dos chicos viven en pisos con sus respectivas familias y comparten sus cuartos con sus dos hermanos, pero no viven en el mismo barrio. Francisco vive en Las Tres Mil Viviendas, mientras que Gabriel vive en un barrio distinto.

En las Tres Mil Viviendas una cuarta parte de la población es gitana. El tren que viene de Cádiz y llega a la Estación Santa de Santa Justa, un par de kilómetros más al norte de la ciudad, separa físicamente y simbólicamente al barrio del resto de la ciudad.

“Es un barrio muy complicado,” dice en el documental Polígono Sur, el Arte de las Tres Mil[1] Padre Adolfo, uno de los patriarcas gitanos más afamados de un barrio que, como el propio documental recoge, es cuna de algunas de las dinastías flamencas también de más fama. El documental nos muestra como, a pesar de la marginación, la pobreza y el azote de las drogas que no deja de cobrarse vidas y de dejar a muchas familias rotas, el flamenco se abre camino desde la misma calle.

Gabriel y Francisco sólo beben alcohol de vez en cuando. “Es ilegal comprarlo”, se apresura a decirnos Francisco, “pero no beberlo”. Beben con sus familias y con sus amigos. Afortunadamente, como tantos otros alumnos del Ramón Carande, están a salvo de las drogas.

La iniciativa de los propios vecinos del barrio es a veces la mejor herramienta de lucha contra la marginación. Muestra de ello es la plataforma de internet “Iguales en Las Tres Mil: Un blog sobre el Polígono Sur de Sevilla,” elaborado por profesores de los departamentos de Filosofía y Expresión Plásticas del I.E.S. Antonio Domínguez Ortiz, ubicado en el barrio. Desde el tratan de concienciar sobre el gran potencial humano del Polígono Sur y fomentan todo tipo de actividades para potenciar “la parte buena” de su comunidad.

En el documental de Dominique Abel sobre el barrio, Rafael Amador, padre los dos componentes del legendario grupo de rock gitano Pata Negra, recuerda que nadie escucha a los gitanos y que sólo los quieren como payasos, para entretener con su cante y su baile las fiestas de los demás.

Sin embargo, ni Francisco ni Gabriel saben como cantar una canción flamenca. “El fútbol es mejor,” dice Francisco con una sonrisa. Los dos son fans del Sevilla F.C..

Otra de las lacras del barrio es el analfabetismo. Muy por encima de la media de Andalucía, hasta una tercera parte de los habitantes del Polígono Sur son analfabetos al menos funcionales, en especial muchos gitanos mayores que nunca asistieron a la escuela.

El futuro pinta de otro modo para Gabriel y Francisco. Después de terminar este año la ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), ambos piensan continuar estudiando bachillerato. Luego, Gabriel quiere ir a la universidad, pero ahora no sabe qué estudiará todavía ni cuáles serán sus salidas profesionales. Gabriel quiere trabajar de administrativo tan pronto termine su educación en el Ramón Carande.

Encarnación Quiroga, psicóloga y orientadora académica del instituto, comenta que el 35% de los estudiantes que pasan por el Ramón Carande accede a la universidad. Muchos en cambio optan por los distintos programas de Cualificación Profesional Inicial, que los preparan para realizar profesiones de cualificación media como la mecánica, la peluquería, la hostelería, la electrónica, la fontanería, etc. Muchos también acceden directamente al mundo laboral sin titulación.

Cuando se licencie, Francisco quiere quedarse en el mismo sitio. Dice que la gente aquí es muy tranquila. A Gabriel sin embargo le gustaría viajar a otro lugar, pero aún no sabe muy bien dónde.

Cuando acabamos nuestra conversación con ellos, salen disparados para clase. Francisco le baja los pantalones de Gabriel y los dos se ríen. De momento, parecen no tener mayores preocupaciones.




[1] Polígono Sur, El Arte de las Tres Mil Viviendas, Dominique Abel, 2003

Friday, March 26, 2010

Padres españoles, abuelos estadounidenses

“Ay, Antonio, ¡vas a cortar la lengua!” dijo Dioni. Él estaba comiendo media de una manzana después de la cena, como siempre. Pero la manera en que él come una manzana es un poco extraño. Él corta un pedazo de la manzana con un cuchillo y lo come del cuchillo, con la parte más afilada orientada a la lengua.

“¿Has cortado la lengua alguna vez?” le pregunté a él. Él me miró con una expresión divertidísima en la cara. No podía parar de reír.

“Nunca,” dijo Antonio, y continuaba comiendo la manzana de la misma manera.

“Los hombres de mi pueblo se comen de manera espantosa,” dijo Dioni.

“¿De qué manera?” le preguntó. Dioni le hizo una señal a Antonio y empezó a reír. Antonio sonrió y se encogió de hombros.

Ellos me recuerdan a mis abuelos, los padres de mi mamá. Dioni le gusta hablar mucho y hacer muchas cosas. Se vuelve loca si tiene que quedar en la casa más que unas horas. También, se mete con Antonio. A ella le gusta saber el chisme de las personas aquí en Sevilla y de los celebridades. Ella sabe más que yo de los celebridades estadounidenses.

Mi abuela, Mom Mom, siente igual. Ella es presidente del complejo de apartamentos en donde vive en Florida. Siempre está hablando con gente y ella también se mete con mi abuelo, Pop Pop. Mom Mom observa la gente por la ventana y si algo está ocurriendo en el complejo de apartamentos, ella está allí.

Antonio es más tímido y le gusta leer y ver la televisión. Otra vez, es lo mismo con mi abuelo. Un día ideal en la mente de mi abuelo sería ver muchas programas de deportes y de la historia.

Estoy muy entusiasmada ver mis abuelos al fin del próximo mes. Ellos van a hacer un crucero que tarda treinta días y una de las paradas es en Cádiz. Ellos van a venir a Sevilla durante ese día. ¡Añora a mi familia y no puedo esperar a ver algunos de los miembros!

"Cuando paso por el puente, Triana, contigo vida mía"

El fin de semana pasado, fui al apartamento de mi intercambio, Laura. Ella me invitó a comer en su casa. Mostré mi mapa a mis padres españoles y ellos dijeron que no era necesario coger el autobús (al contrario de lo que dijo Laura) porque no estaba muy lejos. Pero estaba bastante lejos y yo llevaba botas con tacones y cuando llegué a su calle ella me dijo caminar a la izquierda, pero ella vivía a la derecha. Pues estaba perdida por un rato pero también vi más de Sevilla que antes.

Eventualmente llegué al apartamento de ella, en donde estaba ella y un chico de Cádiz, uno de sus compañeros de cuarto. Ella me cocinó una tortilla española. Dioni me dijo que no es el nombre de la comida porque la sirve en otros lugares, pero es el nombre, estoy seguro. La tortilla no queda junta, pues la comida era más como pedazos de patatas y huevos. ¡A mi no importa porque tenía buen sabor!

El chico practicaba el inglés conmigo. Él no sabía muchas palabras pero me gustaba enseñarle unas.

Después de la comida, fuimos al apartamento de su vecino. Había ocho personas españolas allí. Todas estaban bebiendo, fumando y hablando muy rápidamente. Pienso que el alcohol aumentó su habilidad hablar deprisa. Un chico estaba fumando un porro, algo que me sorprendió, pero aquí en Sevilla es legal tener y fumar su propio marihuana.

Aparte de ese aspecto, parecía mucho a una fiesta en un apartamento de Estados Unidos. Personas estaban sacando fotos y había música.

Pero, de repente, ellos empezaron cantar flamenco. Un chico cantó una canción en el estilo fandango. Todas las otras personas dieron una palmada. Después, Laura cantó otra canción. “Ella es buena actriz,” me dijo su compañero de cuarto. “Quizás demasiado.” Ella cantaba más alta que todos los otros. Pero me gustaba estar en esta atmosfera. Estoy en una clase de flamenco pero no pensaba que las personas cantaba el flamenco en la vida cotidiana. A mi me gustaba mucho la música y pienso que es bueno que las personas de mi edad sepan cantar canciones muy importantes de su cultura.

Thursday, March 18, 2010

"Rubiaaa"

Es interesante observar como me trata la gente de Sevilla porque tengo pelo rubio. Las mujeres me miran con odio, o, a veces, no me miran. Una excepción era cuando fui a una clase de cocina con mi grupo de interés de CIEE. Allí, la madre de la casa jugaba con mi pelo.

Me pregunto que piensa mi familia española. Dioni me preguntó si el color de mi pelo es natural o no (¡si, es!), pero nada más.

Los hombres me llaman “rubia.” Otros me miran y apartan la mirada muy rápidamente. Soy una extraterrestre. Destacar es algo nuevo para mí. Siempre he mezclado con la gente. En mi universidad en Estados Unidos, la mayoría de las chicas tienen pelo rubio.

Es frustrante porque, en serio, soy una persona y tengo pensamientos y habilidades como cualquiera otra persona. Pero aquí la primera cosa que llama la atención de las personas es mi pelo rubio. Normalmente digo algo a las personas en español porque es divertido sorprenderles. Siempre después de decir algo, tengo que ahogar una risa de picardía.

La reacción que me gusta más es de los bebes con pelo rubio y ojos azules como yo. Ellos me miran con una sonrisa. Parece que ellos pueden ver las semejanzas entre nosotros.

Tuesday, March 9, 2010

Somos diferentes

Estábamos mirando a la televisión—yo, mi padre español y mi madre española. En el programa, las locutores estaban hablando de una chica que podía cantar y bailar.

Dioni me dijo que su madre siempre preguntaba por qué las personas no podían hacer todo. “Mi madre decía, ‘Somos iguales; somos los mismos cuando nacimos. Pero, ¿por qué somos diferentes?” dijo Dioni.

“Si cada persona pudiera hacer todo, no necesitaríamos nadie,” seguía Dioni. Ella me explicaba que ella me necesita y que yo le necesito; también, que las personas necesitamos las personas de campesino para que podamos comer y necesitamos los pilotos para que podamos viajar.

“Prefiero tener menos habilidades y más interacciones con personas en vez de tener la capacidad hacer todas las cosas en el mundo. Me gusta hablar con personas. Que tristeza sería si nadie necesite a nadie,” dijo Dioni.

Yo nunca había pensado en eso. Estoy de acuerdo con ella, pero, para mí, no es un misterio por qué cada persona no tiene las mismas habilidades— es porque cada persona viene de padres diferentes. Da sentido. Pero es bueno que tengamos que depender de otras personas. Por eso, las personas del mundo se quedan conectados.

Thursday, March 4, 2010

Aventuras en correos

La semana pasada, fui a la oficina de correos en la Avenida de la Constitución. Era muy grande y cuando entré, no sabía que hacer. Miraba a la izquierda y a la derecha. ¡Estaba muy confundida! La oficina de correos en mi pueblo es muy pequeñita y solamente se tiene que ponerse en la cola. Pero, en esta oficina, había muchas opciones diferentes. Pregunté a una guardia de seguridad que debía hacer y, después de que él se reía de mi, me ayudó.

Después, estaba sentando cuando un hombre raro de cincuenta años, más o menos, sentaba demasiado cerca de mí y me dijo, “Hola, ¿estás norteamericana?”

“Sí,” le dije, y empecé explicar que estaba estudiando en España por el semestre y estaba quedando con una familia española, etc. “Quiero mandar unos postales a mi familia y a mi novio pero este banco es muy grande y…” yo dije, continuando.

“Esta es una oficina de correos…” me dijo.

“Sí, sí,” le dije, y continuaba hablando.

Él me miró como si yo estuviera loca y dijo, “Tengo que ir, hasta luego.” No sabía por qué había salido tan rápidamente. Él tenía mucho interés en mí pero de repente, él salió. Pensaba en la conversación, y solté una carcajada. He dicho “banco” en vez de “oficina de correos.” Claro, yo sé la diferencia entre los dos, pero no sé porque he dicho la palabra equivocada.

Pues, tengo un consejo: si quiere quitarse de encima de una persona rara, simplemente tiene que hablar como una persona demente. ¡No lo hice a propósito, pero ahora sé que funciona muy bien! :)

Tuesday, February 23, 2010

Antonio: Su Búsqueda De Una Carrera

Cuando le pregunto a Antonio, mi padre español, si él puede contarme una historia importante de su vida, él sabe exactamente de que quiere hablar. “¿Estás lista?” me pregunta.

Estamos sentado a la mesa en la sala de estar. Antonio está llevando su bata de baño. El me dice que cuando terminó servicio militar, decidió regresar a su pueblo. Tenía veintiuno años. Él vivía con su abuela, sus padres, y su hermana menor. “La situación económica en casa era mala. Mi padre no tenía trabajo, y yo tampoco trabajaba porque había salido del ejercito,”Antonio me dice con tristeza. En enero de 1971, decidió venir a Sevilla a buscar trabajo.

Dioni, mi madre española, entra la sala y comenta a Antonio que su cuenta es muy larga. “No me interrumpes,” dice Antonio, y él cierra los ojos. No quiere olvidar aún parte de su historia. Dioni sacude la cabeza y sale.

Seguimos con la historia. En Sevilla, quedaba con su tía, y cada día él veía a las ofertas de empleo en el periódico. ¿Su primer trabajo? Vendedor de Biblias. “De cada Biblia que vendía, ganaba trescientos pesetas [1,80 Euros]. No tenía preparación para vender, y vendí solo cuatro o cinco,” dice Antonio. El no tenía éxito con ese trabajo. No tenía dinero, y un trabajo con sueldo constante era una necesidad.

Encontrando un trabajo después del servicio militar no es una hazaña pequeña, según John L. Horton, sargento de artillería jubilado. En su artículo “How to Find a Career After Military Service,” dice que tarda “entre tres y nueve meses” para los ex militares encontrar a trabajos. Horton aconseja a ellos a preguntar a sus familias para ayudarles en sus búsquedas.

Y eso es exactamente lo que hizo Antonio. Su tío, que vivía en Triana, habló con su cuñado que tenía hermano, Paulino, que trabajaba en el Colegio Portaceli. “Paulino me presentó al director del colegio. Mantuve una entrevista con el director y a los pocos días me llamó para que fuera a trabajar al citado colegio,” dice Antonio con orgullo en su voz, añadiendo,“fue un día importante para mí.”